Argumento ad verecundiam

Un argumentum ad verecundiam, argumento de autoridad o magister dixit es una forma de falacia. Consiste en defender algo como verdadero porque quien es citado en el argumento tiene autoridad en la materia.[1]

Los pitagóricos utilizaban este tipo de argumento para apoyar su conocimiento: si alguien les preguntaba "por qué", respondían "el maestro así lo dijo" (en latín, magister dixit) o porque "él lo dijo" (en latín, ipse dixit).

Ejemplo 1:

La raíz de 2 da como resultado un número irracional (con infinitos decimales), pero no porque lo haya dicho Euclides, sino porque hay una demostración matemática que prueba la irracionalidad de la raíz cuadrada de dos.

Nótese que, a pesar de que el argumento no es válido, la conclusión es cierta (que la raíz de 2 es un número irracional es verdadero). El error no está en la conclusión, sino en la lógica utilizada para llegar a ella. No se debe caer en el error de creer que si algo se demuestra por autoridad, entonces es falso.

Ejemplo 2:

En este caso, tanto A como B cometen una falacia. A realiza un Argumentum ad verecundiam (acepta una conclusión como verdadera basándose únicamente en que lo dijo alguien que considera de autoridad), pero B comete un Argumentum ad logicam (como ha detectado que A ha cometido una falacia, no solo rechaza su conclusión, sino que además, acepta como verdadera la conclusión opuesta por este motivo).

Falacias similares

Falacias que se centran en la persona que lo dice para dar validez a sus conclusiones:[1]

Magister dixit

Magister dixit es una locución latina, que significa literalmente "el maestro lo dijo". La idea subyacente detrás de este aforismo, es que todo conocimiento sólo puede proceder de los maestros y de la enseñanza tradicional. Es, por lo tanto, un argumento de autoridad además de un tópico literario.

En la Edad Media, el término solía referirse a Aristóteles. En un mundo donde se admitía que el conocimiento venía inspirado por Dios, el corpus intelectual debía considerarse como inamovible. Por tanto, contradecir a Aristóteles casi era contradecir a Dios.

La expresión también fue utilizada por la escolástica medieval, bajo la forma de la expresión Roma locuta, causa finita ("Roma ha hablado, la cuestión está terminada"). Es decir, habiendo la Iglesia católica definido una determinada verdad de manera dogmática, debía seguirse ésta sin mayor cuestionamiento, debido a que se suponía que había sido suficientemente analizada. Además, este análisis había sido hecho bajo la guía e inspiración divina, fundamento último de legitimidad de todo el conocimiento dogmático que produce el Papa. De ahí que muchas polémicas teológicas medievales terminaran cuando uno de los polemistas conseguía que se considerara hereje a su contrario, tal y como ocurrió por ejemplo con Pedro Abelardo, quien en el siglo XI, durante la querella de los universales, fue calificado como tal por su antagonista intelectual Bernardo de Claraval.

El magister dixit era también parte de la enseñanza científica medieval en las universidades, en donde se estudiaban determinadas materias por el manual que hubieran escrito ciertos autores antiguos, como Galeno en medicina o Claudio Ptolomeo en astronomía.

Actualmente, la expresión se usa a menudo con un sentido irónico, para burlarse de quien intenta dar sus argumentos como verdaderos por su autoridad, supuesta o real, o cita a alguien de poca autoridad.

Véase también

Referencias

  1. 1 2 ARP. Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Falacias lógicas
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