Atlántida

Atlántida (en griego antiguo Ἀτλαντίς νῆσος, Atlantís nēsos, ‘isla de Atlas’) es el nombre de una isla mítica[1] mencionada y descrita en los diálogos Timeo y Critias, textos del filósofo griego Platón.

Los escritos de Platón sitúan la isla «delante de las Columnas de Hércules»;[2] la describen como «más grande que Libia y Asia juntas»,[2] y la señalan como una potencia marítima que 9000 años antes de la época del legislador ateniense Solón habría conquistado gran parte de Europa y el norte de África, siendo sólo detenida por una hipotética Atenas prehelénica, después de lo cual habría desaparecido en el mar posiblemente a causa de un violento terremoto y de un gran diluvio, «en un solo día y una noche terrible».[3]

La descripción de los textos de Platón y el hecho de que en ellos parece narrarse una historia verdadera, ha llevado a que, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, durante el Romanticismo, se hayan propuesto numerosas conjeturas sobre la existencia y real ubicación de la isla. No obstante, hoy se sabe que el relato presenta anacronismos y datos imposibles, lo que descartaría su verosimilitud literal. Con todo, se admite la posibilidad de que el mito haya sido inspirado en un fondo de realidad histórica vinculado a algún desastre natural.

Mapa de Athanasius Kircher mostrando una supuesta ubicación de la Atlántida. (Mundus Subterraneus, 1669).

Relato de Platón

Timeo y Critias

Las fuentes del relato de la Atlántida son el Timeo y el Critias, textos en diálogos del filósofo griego Platón. En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que éste, a su vez, supo de Solón, el venerado legislador ateniense, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. La historia, que Critias afirma verdadera,[4] se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón,[5] para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules y que, al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un violento terremoto y de un gran diluvio.[6]

En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal. Cuenta cómo llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios. Refiere la ubicación de la isla y la extensión de sus dominios en el mar Mediterráneo, la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, cómo fue que el país de los atlantes se perdió en el mar. En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, momento en el que el relato se interrumpe abruptamente, quedando la historia inconclusa.

Descripción de la isla

Los textos de Platón señalan la geografía de la Atlántida como escarpada, a excepción de una gran llanura de forma oblonga de 3000 por 2000 estadios, rodeada de montañas hasta el mar.[7] A mitad de la longitud de la llanura, el relato ubica una montaña baja de todas partes, distante 50 estadios del mar, destacando que fue el hogar de uno de los primeros habitantes de la isla, Evenor, nacido del suelo.[8]

Según el Critias, Evenor tuvo una hija llamada Clito. Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada.[9] La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en respectivos diez reinos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico.[10] Su hermano gemelo se llamaba Gadiro (Eumelo en griego) y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica.[11]

Favorecida por Poseidón, la isla de Atlántida era abundante en recursos. Había toda clase de minerales, destacando el oricalco (cobre de montaña) más valioso que el oro para los atlantes y con usos religiosos (se especula que el relato hace referencia a una aleación natural del cobre). También había grandes bosques que proporcionaban ilimitada madera; numerosos animales, domésticos y salvajes, especialmente elefantes; copiosos y variados alimentos provenientes de la tierra.[12]

Tal prosperidad dio a los atlantes el impulso para construir grandes obras. Edificaron sobre la montaña rodeada de círculos de agua una espléndida acrópolis[13] plena de notables edificios, entre los que destacaban el Palacio Real y el templo de Poseidón.[14] Construyeron un gran canal, de 50 estadios de longitud, para comunicar la costa con el anillo de agua exterior que rodeaba la metrópolis; y otro menor y cubierto, para conectar el anillo exterior con la ciudadela.[15] Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro. Los muros estaban hechos de roca roja, blanca y negra sacada de los fosos, y recubiertos de latón, estaño y oricalco. Finalmente, cavaron, alrededor de la llanura oblonga, una gigantesca fosa a partir de la cual crearon una red de canales rectos que irrigaban todo el territorio de la planicie.[16]

Caída del imperio atlante

La caída de la Atlántida, por Monsù Desiderio (s. XVII).

Los reinos de la Atlántida formaban una confederación gobernada a través de leyes, las cuales se encontraban escritas en una columna de oricalco, en el Templo de Poseidón.[17] Las principales leyes eran aquellas que disponían que los distintos reyes debían ayudarse mutuamente, no atacarse unos a otros y tomar las decisiones concernientes a la guerra, y otras actividades comunes, por consenso y bajo la dirección de la estirpe de Atlas.[18] Alternadamente, cada cinco y seis años, los reyes se reunían para tomar acuerdos y para juzgar y sancionar a quienes de entre ellos habían incumplido las normas que los vinculaban.[17]

La justicia y la virtud eran propios del gobierno de la Atlántida, pero cuando la naturaleza divina de los reyes descendientes de Poseidón se vio disminuida, la soberbia y las ansias de dominación se volvieron características de los atlantes.[19] Según el Timeo, comenzaron una política de expansión que los llevó a controlar los pueblos de Libia hasta Egipto y de Europa, hasta Tirrenia. Cuando trataron de someter a Grecia y Egipto, fueron derrotados por los atenienses.[20]

El Critias señala que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, pero el relato se interrumpe en el momento en que Zeus y los demás dioses se reúnen para determinar la sanción.[21] Sin embargo, habitualmente se suele asumir que el castigo fue un gran terremoto y una subsiguiente inundación que hizo desaparecer la isla en el mar, "en un día y una noche terribles", según señala el diálogo en Timeo.[22]

Recepción del relato de Platón hasta nuestros días

En la Antigüedad

Se conservan algunos párrafos de escritores antiguos que aluden a los escritos de Platón sobre la Atlántida. Estrabón, en el siglo I a. C., parece compartir la opinión de Posidonio (c. 135-51 a. C.) acerca de que el relato de Platón no era una ficción.[23] Un siglo más tarde, Plinio el Viejo nos señala en su Historia Natural que, de dar crédito a Platón, deberíamos asumir que el océano Atlántico se llevó en el pasado extensas tierras.[24] Por su parte, Plutarco, en el siglo II, nos informa de los nombres de los sacerdotes egipcios que habrían relatado a Solón la historia de la Atlántida: Sonkhis de Sais y Psenophis de Heliópolis.[25] Finalmente, en el siglo V, comentando el Timeo, Proclo refiere que Crantor (aprox. 340-290 a. C.), filósofo de la Academia platónica, viajó a Egipto y pudo ver las estelas en que se hallaba escrito el relato que escuchó Solón.[26] Otros autores antiguos y bizantinos como Teopompo,[27] Plinio,[28] Diodoro Sículo,[29] Claudio Eliano[30] y Eustacio,[31] entre otros, también hablan sobre la Atlántida, o los atlantes, o sobre una ignota civilización atlántica.

En el Renacimiento

Si bien conocida, durante la Edad Media la historia de la Atlántida no llamó mayormente la atención. En el Renacimiento, la leyenda fue recuperada por los humanistas, quienes la asumirán unas veces como vestigio de una sabiduría geográfica olvidada y otras, como símbolo de un porvenir utópico. El escritor mexicano Alfonso Reyes Ochoa afirma que la Atlántida, así resucitada por los humanistas, trabajó por el descubrimiento de América.[32] Francisco López de Gómara en su Historia General de las Indias, de 1552, afirma que Colón pudo haber estado influido por la leyenda atlántida y ve en voz náhuatl atl (agua) un indicio de vínculo entre aztecas y atlantes.[33] Durante los siglos XVI y XVII, varias islas (Azores, Canarias, Antillas, etc.) figuraron en los mapas como restos del continente perdido. En 1626, el filósofo inglés Francis Bacon pública La Nueva Atlántida (The New Atlantis), utopía en pro de un mundo basado en los principios de la razón y el progreso científico y técnico. En España, en 1673, el cronista José Pellicer de Ossau identifica la Atlántida con la península Ibérica, asociando a los atlantes con los misteriosos tartesios.[34]

Mapa del imperio atlante. De Atlantis: The Antediluvian World, de Ignatius Donnelly, 1882.

Obra de Ignatius Donnelly

No será hasta la segunda mitad del siglo XIX, que la historia de la Atlántida adquiera la fascinación que provoca hasta hoy en día. En 1869, Julio Verne escribe Veinte mil leguas de viaje submarino, novela que en su capítulo IX describe un encuentro de los protagonistas con los restos de una sumergida Atlántida. Tiempo después, en 1883, Ignatius Donnelly, congresista norteamericano, pública Atlántida: El Mundo Antediluviano (Atlantis: The Antediluvian World). En dicha obra, Donnelly, a partir de las semejanzas que aprecia entre las culturas egipcia y mesoamericana, hace converger, de modo muchas veces caprichoso, una serie de antecedentes y observaciones que lo llevan a concluir que hubo una región, desaparecida, que fue el origen de toda civilización humana (véase difusionismo) y cuyo eco habría perdurado en la leyenda de la Atlántida. El libro de Donnelly tuvo gran acogida de público (fue reeditado hasta 1976), en una época en que el avance de la ciencia permitía a su hipótesis aparecer seductoramente verosímil. Tanto fue así, que el gobierno británico organizó una expedición a las islas Azores, lugar donde el escritor situaba la Atlántida.[35]

La Atlántida después de Donnelly, hipótesis sobre la Atlántida en la actualidad

Las conjeturas que postulaban la existencia de la Atlántida como el «continente perdido» fueron invalidadas por la comprobación del fenómeno de la deriva continental durante los años 1950. Por ello, algunas de las hipótesis modernas proponen que algunos de los elementos de la historia de Platón se derivan de mitos anteriores o se refieren a lugares ya conocidos.

Atlántida esotérica

El éxito de Donnelly motivó a los autores más diversos a plantear sus propias teorías. En 1888, la ocultista Madame Blavatsky publicó La Doctrina Secreta. Allí aludía al El Libro de Dzyan un supuesto documento tibetano cuyo origen remoto estaría en la Atlántida. Según Blavatsky, los atlantes habrían sido una raza de humanos anterior a la nuestra, cuya civilización habría alcanzado un notable desarrollo científico y espiritual.

En 1938, el jerarca nazi Heinrich Himmler organizó, en el contexto del misticismo nacionalsocialista, una serie de expediciones a distintos lugares del mundo en busca de los antepasados atlantes de la raza aria.

En 1940, el médium norteamericano Edgar Cayce hace descripciones de la atlántica en sus lecturas, toma como base el relato existe de Platón con nuevo detalles como que la civilización atlante se regía bajo un gobierno teocrático llamado Ley del Uno, la civilización tenía una tecnología avanzada basado en cristales de cuarzo, que a su vez dependía de un Gran Cristal; sin embargo los líderes atlantes abusaron del poder de este Gran Cristal que llevó a la extinción bajo las aguas, los sobrevivientes llegaron a Egipto donde guardaron su conocimiento dentro de la Esfinge. Cayce predice que en 1968 la Atlántida volverá a la superficie frente a las costas de Florida. Un año después de esa fecha, en 1969, se descubre una formación rocosa sumergida en las aguas de la isla de Bimini, Bahamas, a unos 80 km al este de Miami. Esta estructura, llamada Carretera de Bimini o Muro de Bimini, fue considerada como un resto de la isla desaparecida, alegándose que cumplía la predicción de Cayce. Sin embargo, los expertos geólogos sostienen que se trata de una formación natural conocida como roca de playa.[36][37]

Atlántida minoica

Escena de Akrotiri, capital de Thera.

Al margen de lo esotérico, el impulso generado por la obra de Donnelly motivó numerosos historiadores y arqueólogos, tanto profesionales como aficionados, quienes durante el siglo XX desarrollaron diversas conjeturas sobre la ubicación de la Atlántida, asociando a los atlantes con diferentes culturas de la Antigüedad. Es así como en 1913, el británico K. T. Frost sugiere que el imperio minoico (o cretense), conocido de los egipcios, poderoso y posiblemente opresor de la Grecia primitiva, habría sido el antecedente fáctico de la leyenda atlántida.[38]

En 1938, el arqueólogo griego Spyridon Marinatos plantea que el fin de la civilización cretense, a causa de la erupción del volcán de Santorini, antiguamente llamada Thera, cuya capital era Akrotiri, podría ser el fondo histórico de la leyenda. La idea de Marinatos fue desarrollada por el sismólogo Angelos Galanopoulos, quien en 1960 publicó un artículo donde relaciona la tesis cretense con los textos de Platón.[39] Si bien el propio Marinatos siempre sostuvo que se trataba de una simple especulación, la hipótesis de la Atlántida cretense ha tenido amplia aceptación y captado muchos seguidores, entre los que se cuenta el fallecido oceanógrafo francés Jacques Cousteau.[40]

Entre el 1628 y el 1627 a. C., la erupción del volcán terminó con una gigantesca explosión de caldera, del mismo tipo que la mucho más estudiada de Krakatoa (Indonesia) de 1883. Como efecto de la explosión la isla perdió buena parte de su superficie, y se puso en marcha un maremoto que asoló el Mediterráneo Oriental, provocando, entre otros efectos, una grave crisis de la civilización minoica de Creta. Parece que la población encontró tiempo suficiente para evacuar la isla, llevándose muchos de sus bienes muebles. Marinatos popularizó la idea de que la explosión prehistórica de Tera-Santorini está en el origen del mito de la Atlántida y del Mito del Éxodo.[41]

La explosión fue muy intensa y la emisión de polvo oscureció la atmósfera lo suficiente como para que el hecho fuera observado en China. El enfriamiento del tiempo ha quedado registrado en anillos de los árboles incluso en Canadá. En Egipto, jeroglíficos datados de ese periodo muestran que la nube lo asoló. Este fenómeno duró nueve días en Egipto, medio día en China y se estima que una hora en la Antártida.

Atlántida en el sur de España (Andalucía)

Por su parte, en 1922, el arqueólogo alemán Adolf Schulten retomó y popularizó la idea de que Tartessos fue la Atlántida.[42] Hipótesis que había tomado de los historiadores españoles Francisco Fernández y González (finales del s. XIX) y su hijo, Juan Fernández Amador de los Ríos (1919) y que desde entonces ha contado con varios seguidores hasta el día de hoy.

En 2005 Marc-Andre Gutscher, geólogo marino del Instituto Universitario Europeo del Mar, en Plouzané, Francia, publicó un trabajo en la revista científica Geology[43] en el que afirmaba que la Atlántida -ubicada en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar- pudo haber sido destruida por un fortísimo terremoto y tsunami posterior de una magnitud de 9 puntos de la escala sismológica de Richter

En el año 2005, un equipo multidisciplinar de investigadores del CSIC (Juan José Villarias Robles, Sebastián Celestino Pérez y Ángel León) y de la Universidad de Huelva (Antonio Rodríguez Ramírez), en el marco del denominado Proyecto "Constratación de la hipótesis de Wickboldt-Kühne", comprueban sobre el terreno si las formas geométricas que se advierten en las imágenes de 1996 del Espacio Natural de Doñana obtenidas desde el satélite indio IRS y señaladas por los investigadores alemanes Werner Wickboldt (Braunschweiger Zeitung, 10 de enero y 19 de febrero de 2003) y Rainer W. Kühne (Antiquity, Vol. 78, Nº 300, junio de 2004), y las que el escritor hispanocubano Georgeos Díaz-Montexano[44] aportó -públicamente- a Rainer Kühne en el 2003 en el forum Atlantis Rising, corresponden a un yacimiento arqueológico de importancia tal como la Atlántida o Tartessos. Los resultados de las pruebas realizadas (georradar, tomografía, sondeos, catas sedimentológicas) entre 2005 y 2010 no permitieron descartar que tales formas geométricas obedecieran a los restos arqueológicos referidos por Wickboldt y Kühne, ni siquiera se pudo constatar la verdadera naturaleza de tales extrañas formaciones, aunque se insistió en que era muy poco probable que fueran naturales o geomorfológicas, tal como se refleja en los informes presentados ante el CSIC y la Junta de Andalucía y que se pueden consultar en la web del CSIC.

Basado en las investigaciones del CSIC y de la Universidad de Huelva, la National Geographic Society emitió en marzo del 2011 un documental sobre la Atlántida, "Finding Atlantis",[45] bajo la conducción del profesor de la Universidad de Hartford (Connecticut), Richard Freund, quien, basándose en anteriores hipótesis de autores españoles y alemanes, defiende la posible localización de la capital de la Atlántida en el Parque de Doñana, la cual habría sido enterrada por un poderoso tsunami.

En 2015 el escritor español José Rafael Gómez propone en su obra[46] que una civilización preneolítica, como sería la Atlántida según la cronología dada por Platón, debería estar ubicada necesariamente en un lugar próximo a una fuente renovable de alimentos que permitiera la existencia de excedentes de suministros y la sedentarización antes del descubrimiento de la agricultura. En su hipótesis, este lugar no podría ser otro que el estrecho de Gibraltar de hace 11.600 años, donde el paso estacional del atún habría ofrecido una fuente prácticamente inagotable de proteínas.

En agosto de 2015, el investigador sanluqueño Manuel Cuevas, aportó a la Junta de Andalucía nuevos indicios de lo que parece ser una gran ciudad antigua de unos 8 kilómetros cuadrados en la zona denominada como "La Algaida" (obtuvo fotografías que demuestran la existencia de cuatro grandes estructuras llegando a medir uno de los edificios 360 por 180 metros y mostrándose en las fotografías una clara conformación en círculos concéntricos de la zona, conservada incluso después de tantos años). Las fotografías fueron tomadas desde 700m de altitud y posteriormente aumentadas, tratadas e interpretadas.[TV Novosti 1]

Atlántida en América

En 1999, el investigador Jim Allen aseguró encontrar pruebas de la perdida isla en el altiplano de Bolivia, en Pampa Aullagas del Departamento de Oruro.. (“Atlantis: the Andes Solution” Windrush Press, England 1998). La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, y la correspondencia entre la planicie rectangular del Altiplano al lado del lago Poopó y la descripción de la planicie rectangular dada por Platón. Además Allen mantiene que el cerro volcánico en Pampa Aullagas rodeado con anillos concéntricos corresponde a la isla capital de la Atlándida con sus anillos concéntricos y dice que la leyenda griega tuvo su origen en una supuesta leyenda boliviana, “La Leyenda del Desaguadero”, que habla de una ciudad castigada por los dioses y sumergida bajo un lago; un tema común a varias mitologías y que puede deberse a la influencia del mito bíblico del diluvio aportado por los misioneros. El investigador participó en varios documentales y entrevistas incluso en 1998 en un documental de la BBC y en 2001, participó en un documental para Discovery Channel dirigido por “Of Like Mind Productions” y titulado "La Atlántida en los Andes".[47] que incluye imágenes de Tihuanaco y también los resultados de la expedición Akakor realizada en el lago Titicaca en 1999. Algunos investigadores, como Arthur Posnansky, cuyas conclusiones no concuerdan con los datos arqueológicos que establecen la fundación de esta ciudad como tal en el siglo I de nuestra era, proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tihuanacu, lo cual coincidiría con la fecha probable de la Atlántida platónica aunque Allen mencionó en sus libros la posibilidad de 1260 a.C. como más probable. El documental argumenta, además, que Tihuanaco y el pueblo aimara fueron uno de los diez reinos de la isla, si bien esta etnia es posterior a la caída de Tiahuanaco en el siglo XIII de nuestra era. Esta hipótesis ha sido rechazada por la comunidad científica dado que las dataciones propuestas para Tiahuanaco, como también las extrapolaciones de Allen a partir de los textos antiguos, carecen de bases sólidas y contradicen todos los demás estudios realizados al respecto.

Falsa ubicación de la Atlántida en Google Ocean

Representación moderna de Atlántica de acuerdo a Athanasius Kircher en el Mapa de Atlantis, 1669.

En febrero de 2009, el periódico The Telegraph, del Reino Unido, publicó un artículo insinuando que usando Google Ocean (una extensión de Google Earth) se podía ver un misterioso rectángulo bajo el mar cerca de las Islas Canarias,[48] en las coordenadas 35°15′15″N 24°15′30.53″O / 35.25417, -24.2584806. Inmediatamente, expertos y fanáticos de la Atlántida comenzaron a especular, asegurando que la imagen correspondía a la ciudad hundida. Google afirmó que la imagen corresponde a un típico error de procesamiento de imagen en el momento en que se recolectaron los datos de batimetría de varios sonares de botes en la zona.[49]

Otras hipótesis sobre la Atlántida la sitúan en la isla de Malta, el mar de Azov, el Próximo Oriente, el norte de África, Irlanda, Indonesia y en la Antártida.

Congresos de las hipótesis sobre la Atlántida

En julio de 2005 se celebró en la isla griega de Milos el primer congreso de las hipótesis sobre la Atlántida,[50] donde los participantes expusieron sus tesis sobre la base histórico-geográfica del relato de la Atlántida reflejado en los diálogos de Platón. Como resultado del congreso, se elaboró una lista de 24 criterios para la localización de la Atlántida. Se convocó un segundo encuentro en Atenas en noviembre de 2008.[51] También se convocó un tercer congreso en Santorini en el año 2010.

El objetivo del congreso no es "establecer si la Atlántida existió o no, ni de localizarla de una vez por todas, lo que sería presuntuoso para una historia vieja de más de 2.500 años", sino más bien "pasar revista a las hipótesis y censar los eventuales índices confiables", explicó a la AFP Pavilidis, al inaugurarse el evento el lunes.


El Tiempo.com, Atenas/AFP[52]

Críticas a las hipótesis sobre la Atlántida

Ante la cantidad de sitios propuestos como el emplazamiento de la isla, el periodista escéptico Michael Shermer, fundador de la Skeptics Society,[53] sostiene que las hipótesis de la ubicación de la isla Atlántida tienen defectos de fondo y forma. Por ello, Shermer rechaza en general las distintas conjeturas, y en particular el supuesto descubrimiento de la ubicación de la Atlántida en el sur de España por el investigador alemán Rainer Kühne;[54] y señala que el mito de la Atlántida propuesto por Platón recoge su percepción acerca del costo de la guerra en lo económico y social, derivado de su observación del conflicto armado entre los siracusanos y los cartagineses. Este relato presentaría un mensaje moral alrededor de una sociedad que al hacerse rica se torna belicosa y corrupta, y por ello es destruida por un castigo divino.[55]

Dicha postura, en general, coincide con los estudiosos del pensamiento platónico, quienes proponen que Platón simplemente elabora un relato mítico con base en hechos y localizaciones reales de la época tomando elementos de las descripciones etnográficas de Heródoto. Al respecto, no debe olvidarse que el propio Platón recomienda, en su estudio de la polis ideal, el uso de una noble falsedad para poder discutir y consolidar el sistema político ideal.[56][57]

La Atlántida en el arte y la cultura popular

Una lista casi exhaustiva sobre este tema puede leerse en 'Atlantis in fiction' (inglés).[58]

En la literatura

Nemo y Aronnax ante las ruinas de la Atlántida (Veinte mil leguas de viaje submarino).

En el cine

Cartel italiano, de Manuel Orazi, para la película de 1921.
Fotograma de Totò sceicco (1950): Tamara Lees, en el papel de Antinea,[61] y el cómico napolitano Totò.

Se han hecho varias películas a partir de la novela de Pierre Benoit, y otras de distinto contenido. En la siguiente lista, cuando no se indica otra cosa, las películas se inspiran en parte en esa novela francesa:[60]

Dwayne Johnson como Hank, y Josh Hutcherson como Sean Anderson, se adentran en una nueva aventura, al arriesgarse a entrar en un huracán dentro de un Helicoptero, apareciendo en las playas de una Isla que no se encuentra en ningún mapa, para hallarse finalmente en la Atlántida, donde se puede apreciar visualmente muchas de las descripciones realizadas al principio de este artículo. Finalmente la Isla vuelve a hundirse debido al proceso de licuefacción. []

En la historieta gráfica

En la televisión

La Atlántida (como continente, isla o ciudad perdida) aparece en numerosas producciones televisivas de ficción, así como en programas documentales de todo el mundo. Esta es una lista de algunos de ellos:

En videojuegos

Véase también

Notas

  1. «Investigador español: "Creo que he encontrado la Atlántida"». RT. 9 sep 2015 18:26 GMT. Consultado el 10 de septiembre de 2015.

Referencias

  1. Vidal-Naquet, P., Pequeña Historia de un mito platónico, p. 15 y ss
  2. 1 2 Timeo, 24e. Traducción de Francisco Lisi
  3. Timeo, 25e-d. Traducción de Francisco Lisi
  4. Timeo, 20d, 21d, 26e
  5. Timeo, 23e
  6. Timeo, 25b-d
  7. Critias, 118a-b
  8. Critias, 113c
  9. Critias, 113d
  10. Critias, 113e-114a-c
  11. Critias, 114 b
  12. Critias, 114d-115a
  13. Critias, 115b
  14. Critias, 116d-e
  15. Critias, 115d-116a
  16. Critias, 118c-e
  17. 1 2 Critias, 119d
  18. Critias, 120 b
  19. Critias, 120e, 121c
  20. Timeo, 25a-d
  21. Critias, 121a-c
  22. Timeo, 25e
  23. Estrabón, Geografía, II. 3.6
  24. Plinio el Viejo, Historia Natural, Libro II, Cap. XC
  25. Plutarco, Solón, 26
  26. Proclus, Commentary on Plato's Timaeus, 1,76,1–2= FGrHist 665, F 31
  27. Teopompo, Theopompi Chii Fragmenta, collegit, disposuit, et explicavit, ejusdemque de Vita et Scriptis Commentationem praemisit. Lugduni Batavorum, 1829.
  28. Plinio, Historia Natural. Libro VI, XXXVI, 199.
  29. Diodoro Sículo, Diodorou Bibliotheke historike. Diodori Bibliotheca Historica. Ex recensione et cum annotationibus Ludovici Dindorfii. Ludwig August Dindorf. In aedibus B. G. Teubneri, 1866.
  30. Claudio Eliano, Aeliani De Animal. De Marinis Arietibus. Liber XV. Cap. 11. Edición utilizada: Eliano, Claudio: De historia animalium libri XVII, Lyon. 1562. p. 424.
  31. Eustacio, Epistola de Conmentariis in Dionysium Periegeten. Eustathius Thessalonicensis". Geographi graeci minores. E codicibus recognovit prolegomenis annotatione indicibus instruxit tabulis aeri incisis illustravit". Carolus Müllerus. Volumen secundum. Editore Ambrosio Firmin Didot, M DCCC LXI (1861); p. 256.
  32. Alfonso Reyes, "El presagio de América", Ultima Tule, O.C. t. XI: 11-62
  33. Francisco López de Gómara, Historia general de las Indias y conquista de México, CCXX
  34. José Pellicer de Ossau, Aparato A la Monarchia Antigva de las Españas En Los Tres Tiempos del Mvndo, El Adelon, El Mithico, y El Histórico, Valençia: Por Benito Macè, 1673
  35. Richard Ellis, En Busca de la Atlántida, p.55 y ss
  36. Véase Calvert, P.M., D.S. Introne, J.J. Stipp, 1979, University of Miami radiocarbon dates XIV. Radiocarbon. v. 21, no. 1, pp. 107-112 en inglés)
  37. Una explicación sencilla en este foro: http://the-geek.org/escepticos/199810/msg00516.html
  38. Frost, K. T., “The Critias and Minoan Crete”, en: The Journal of Hellenic Studies, nº 33, 1913, pp. 189–206
  39. Galanopoulos, Angelos, "On the Location and Side of Atlantis", in: Praktika Akademia Athen 35, 1960, pp 401-418
  40. Cousteau Society (1978), Cousteau Odyssey, Vol. 8: Calypso's Search for Atlantis (video), USA.
  41. Santorini:¿El volcán del éxodo?
  42. Schulten, Adolf, “Tartessos and Atlantis”, in: Petermanns geographische Mitteilungen 73, 1927, pp. 284–288
  43. "Destruction of Atlanti.s by a great earthquake and tsunami? A geological analysis of the Spartel Bank hypothesis"; Marc-André Gutscher. Geology Volume 33, Number 8, pp. 685–688 (2005).
  44. Díaz-Montexano, Georgeos, "Atlantis - Tartessos. Aegyptius Codex. Epítome de la Atlántida Histórico-Científica. Una confederación talasocrática íbero-líbica y hykso-minoica. Un estudio de la Atlántida -a modo de exordio- desde las fuentes documentales primarias y secundarias. Tomo I. Con prólogo de los doctores César Guarde y Antonio Morillas de la Universidad de Barcelona", 2012. Editorial: Turpin Ediciones S.L ISBN 1-4610-1958-3
  45. «Lost city of Atlantis, swamped by tsunami, may be found». Reuters news (en inglés). 12 de marzo de 2011.
  46. «20 Misterios de la Tierra y el Universo». Amazon. ISBN 978-15-121-2218-3.Capítulo 4
  47. http://www.atlantisbolivia.org/atlantisboliviapart1esp.htm
  48. (en inglés) "Google Ocean: Has Atlantis been found off Africa?" The Telegraph Consultado el 25 de marzo de 2011
  49. (en inglés) "Google Ocean: Atlantis 'found off Africa' turns out to be boat mapping lines" The Telegraph Consultado el 25 de marzo de 2011
  50. «Hipótesis sobre la Atlántida»
  51. Página del evento
  52. celtiberia.net
  53. Sitio oficial de la Skeptic Society
  54. Noticias BBC: Científico dice que pudo haber descubierto los restos de la ciudad perdida de la Atlántida
  55. "La Atlántida, ¿Solo un mito?"
  56. La República Libro 3 párrafo 414b - c: “Queremos una noble y gran mentira (gennaîon pseudos)...con la que mejor persuadiríamos a los gobernantes mismos y, si no, a los demás ciudadanos”
  57. Sobre la Noble Mentira. Artículo de Malcolm Schofield en: http://www.diadokhe.cl/revista/media/2006/05_MSCHOFIELD.pdf
  58. 1 2 http://www.mlahanas.de/Greeks/Mythology/AtlantisInFiction.html
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    • En español: 9;10; 11.
      • En francés: 9 10; 11.
  60. 1 2 Sobre la novela de Pierre Benoit La Atlántida y sus adaptaciones; en inglés.
  61. En la novela de Pierre Benoit, Antinea es una reina atlante de una ciudad perdida en el Sahara Francés.
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  63. IMDb Captain Nemo and the Underwater City
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  67. Díaz, Lorenzo en "Diccionario de superhéroes" para la Colección "Biblioteca del Dr. Vértigo" de Ediciones Glénat, S. L., Barcelona, 1996, pp. 15 a 16.
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  76. Nadia, descendiente de los atlantes.
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  82. http://www.tombraiderwiki.com/index.php/Atlantis
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  86. http://www.neoteo.com/god-of-war-ghost-of-sparta.neo

Bibliografía

Bibliografía analítica

Enlaces externos

Textos de Platón sobre la Atlántida

Colecciones de información sobre la Atlántida

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