Incunable

Una página de una Biblia con letra gótica (1497) impresa en Estrasburgo por J.R. Grueninger.

Un incunable (del latín incunabulae, en la cuna) es todo libro impreso durante el siglo XV. Concretamente, antes del día de pascua de 1501, pues en esa época se hacía comenzar el año en este día.[1] Fue posiblemente Cornelius Beughem quien empleó la palabra por primera vez, en su Incunabula typographiae (1688).

En dicho período la industria tipográfica todavía no se había especializado: el impresor era dueño y manipulador de la prensa, fundidor de tipos, fabricante del papel, encuadernador, editor, librero, artesano, artista y erudito. Algunos de ellos dejaban una «marca de agua» o filigrana en el papel que fabricaban, de esa manera sabemos quién la editó; pero hay muchos que carecían de firma y fecha, aunque hoy en día, estudios científicos que analizan los tipos de fundición utilizados, han ayudado a catalogar la mayoría de las ediciones existentes. Son documentos históricos que, por primera vez, pusieron la cultura al alcance de todos.

El término «incunable» hace referencia a la época en que los libros se hallaban «en la cuna», haciendo alusión a la «infancia» de la técnica moderna de hacer libros a través de la imprenta. Así, son reconocidos como incunables los libros impresos entre 1453 (fecha de la invención de la imprenta moderna) y 1500, procedentes de unas 1200 imprentas, distribuidas entre 260 ciudades, con un lanzamiento aproximado de 35,000 obras distintas.

A Johann Gutenberg, de Maguncia, se le atribuye la invención de los caracteres móviles fundidos. Los primeros incunables salieron de su imprenta: entre ellos destaca la Biblia de Gutenberg (1453-55), en latín, de 42 líneas. Durante los primeros treinta años, la imprenta se expandió por Europa occidental y comenzó a dividirse en diferentes actividades especializadas. Los libros no tenían portada con caracteres, al principio, en letra gótica y las palabras presentadas con no pocas abreviaturas, imitando a los códices. Pero ya en el mismo siglo fueron adoptándose otros tipos de letras, especialmente la redonda o romana, la veneciana o itálica y cursiva, mucho más legibles que las primeras y que al fin prevalecieron sobre estos (salvo en Alemania) desde comienzos del siglo siguiente. Hacia finales de éste, se introdujo el tipo elzeviriano (del holandés Elzevir) más delgado que los anteriores y después siguieron otros caracteres de fantasía con la gran variedad hasta los de hoy en día.

Tipos de incunables

Antes de los tipos metálicos móviles, se usaban planchas de madera fija, que dieron lugar a los incunables xilográficos, entre los que destaca la Biblia Pauperum o Biblia de los pobres. Los protoincunables son los libros impresos en los primeros talleres, entre 1472 y 1480. A su vez, se denominan post-incunables aquellos libros impresos a principios del siglo XVI que por error o debido a una insuficiente información han sido clasificados como incunables.

Incunable de la Biblioteca Nacional de Colombia

El primer libro impreso español que se conserva es el Sinodal de Aguilafuente, impreso por Juan Párix de Heidelberg (Johannes Parix) en 1472 que contiene unas actas de una reunión celebrada en Aguilafuente, Segovia. Incunables españoles de gran valor son la Biblia (impresa en valenciano en Valencia en 1478), Los doce trabajos de Hércules (originalmente escrita en catalán con el título Los dotze treballs de Hèrcules) de Enrique de Villena (Zamora, 1483), Tirante el Blanco (originalmente escrita en valenciano con el título Tirant lo Blanch) de Joanot Martorell (Valencia, 1490), Gramática de la lengua castellana de Antonio de Nebrija (Salamanca, 1492) y la primera edición de La Celestina de Fernando de Rojas, atribuido este último a Fadrique de Basilea en 1499, afamado impresor que trabajó en Burgos durante treinta años y que dejó tras de si una importante estirpe de impresores en la ciudad.

Entre las ediciones más importantes de incunables, se encuentran las de Gutemberg, Nicolas Jensen, William Caxton y Aldo Manuzio.

Colecciones de incunables

Europa y Estados Unidos

Guido de Monte Rogerio, Manipulus curatorum. Incunable impreso en Zaragoza por Mateo Flandro el 15 de octubre de 1475.

Las mayores colecciones del mundo, con el número aproximado de incunables que poseen, están custodiadas en:

Biblioteca Población País Volúmenes
Biblioteca Estatal de Baviera Múnich 18550
Biblioteca Británica Londres 12500
Biblioteca Nacional de Francia París 12000
Biblioteca Vaticana Roma 8900
Biblioteca Nacional de Austria Viena 8000
Biblioteca Nacional de Rusia San Petersburgo 7000
Biblioteca del Lander de Stuttgart Stuttgart 7000
Biblioteca Huntington San Marino, California 5600
Biblioteca del Congreso de Estados Unidos Washington 5600
Biblioteca Bodleiana Oxford 5500
Biblioteca Estatal de Rusia Moscú 5300
Biblioteca Nacional de Nápoles Nápoles 4600
Biblioteca de la Universidad de Cambridge Cambridge 4600
Biblioteca John Rylands Manchester 4500
Biblioteca Estatal Berlín 4400
Biblioteca de la Universidad Harvard Harvard 3600
Biblioteca Nacional de España Madrid 3300
Biblioteca de la Universidad Yale New Haven 3100 y 425
Koninklijke Biblioteek La Haya 2000
Stiftsbibliothek St. Gallen San Galo 1650
Biblioteca Colombina Sevilla 1300
Biblioteca Universitaria de Illinois Urbana-Champaign 1130

América Latina

Lugares de imprenta en el siglo XV
Biblioteca Población País Volúmenes
Museo Biblioteca La Casa del Libro Puerto Rico Más de 300[2]
Biblioteca Nacional de México Ciudad de México 169[3]
Biblioteca Nacional de Brasil Río de Janeiro 150
Biblioteca Nacional del Perú Lima 64[4]
Biblioteca Nacional de Colombia Bogotá 48
Biblioteca Luis Ángel Arango Bogotá 37
Biblioteca Mayor de la Universidad Nacional de Córdoba Córdoba 29
Biblioteca Nacional de Chile Santiago 28
Biblioteca Nacional de Argentina Buenos Aires 21
Biblioteca Histórica José María Lafragua de la BUAP[5]Puebla 17
Archivo Histórico del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Bogotá 13
Biblioteca Francisco de Burgoa Oaxaca 12
Biblioteca del Seminario Mayor de San JoséBogotá 8
Biblioteca Palafoxiana Puebla 9
Biblioteca Cervantina del Tecnológico de Monterrey[6] Monterrey 7
Biblioteca Pública de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo Morelia 7
Biblioteca Nacional de Venezuela Caracas 5
Biblioteca México José Vasconcelos Ciudad de México 5
Biblioteca General Ramón de Zubiría de la Universidad de los Andes Bogotá 5
Biblioteca de la Universidad de Guadalajara Guadalajara 4
Biblioteca del Instituto Nacional «Don Juan Nepomuceno Espejo» Santiago de Chile 3
Biblioteca General de la Pontificia Universidad Javeriana Bogotá 1
Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero Cúcuta 1
Museo Luis Alberto AcuñaVilla de Leyva 1
Biblioteca Pública de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí San Luis de Potosí 1
Biblioteca de la Abadía Benedictina de la Santísima Trinidad de las Condes Santiago de Chile al menos 1
Seminario Nacional de Nuestra Señora de los Ángeles San José 1
Biblioteca Nacional de El Salvador «Francisco Gavidia» en la Colección Lambruschini San Salvador al menos 1
Biblioteca de la Universidad de Montevideo Montevideo 1
Colegio de Jalisco Jalisco 2

El catálogo más importante de incunables es posiblemente el Gesamtkatalog der Wiegendrucke, iniciado en 1925.

Diagramas

Véase también

Referencias

  1. «El siglo XV: Los incunables y el triunfo del papel». Todo Libro Antiguo.
  2. «La Casa de Libro». Consultado el 8 de diciembre de 2015.
  3. http://bnm.unam.mx/index.php/hnm-fondo-reservado/obras-raras-y-curiosas?start=1
  4. http://www.bnp.gob.pe/snb/data/periodico_mural/2007/02/cultural/joyas%20de%20la%20Biblioteca%20Nacional.pdf
  5. Biblioteca Histórica José María Lafragua de la BUAP
  6. Biblioteca Cervantina del Tecnológico de Monterrey

Enlaces externos

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