Lenguas romances

Lenguas romances
Distribución geográfica Europa latina, América Latina, Canadá (Quebec), gran parte de África, Filipinas, Timor Oriental y algunos países de Oceanía
Hablantes ~950 millones (2010)
Filiación genética

Indoeuropeo
  Itálico
    Latino-falisco

      L. romances
Subdivisiones Grupo iberorrománico
Grupo occitanorrománico
Grupo galorrománico
Grupo retorrománico
Grupo galoitaliano
Grupo italorromance
Grupo balcorrománico
Grupo sardo
ISO 639-2 roa
ISO 639-3 roa[1]


Extensión

Véase también
Idioma - Familias - Clasificación de lenguas
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Las lenguas romances (también denominadas lenguas románicas o lenguas neolatinas) son una rama indoeuropea de lenguas estrechamente relacionadas entre sí y que históricamente aparecieron como evolución del latín vulgar entendido en su sentido etimológico de 'habla cotidiana del vulgo o común de la gente' y opuesto al latín clásico, forma estandarizada que a partir de cierto momento era una lengua aprendida como segunda lengua y no como lengua materna.

El número de lenguas romances conocidas supera la veintena, aunque en la actualidad muchas variedades regionales están severamente amenazadas y sólo media docena de ellas tienen un uso general y tienen varios millones de hablantes.

Ubicación e historia: la Romania

Mapa de las lenguas románicas con su distribución actual en Europa.
Distribución de las lenguas romance más habladas a principios del siglo XXI: español (verde oscuro y verde claro), francés (azul y celeste), italiano (amarillo), portugués (anaranjado) y rumano (rojo).

Estas lenguas se hablaban y se siguen hablando en un territorio que recibe el nombre de Romania, que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo Imperio romano. Los términos romance y Romania proceden efectivamente del adjetivo latino romanicus: se consideraba que sus hablantes empleaban una lengua tomada de la de los romanos, por oposición a otras lenguas presentes en los territorios del antiguo Imperio, como el fráncico en Francia, lengua de los francos perteneciente a la familia de las lenguas germánicas.

Las lenguas románicas en la costa Mediterránea a partir del año 2014.

El primer escrito en que se encuentra el término romano, de una manera u otra, se remonta al sínodo de Tours del año 813. Es a partir de ese sínodo cuando se considera que la primera lengua vulgar se separa del latín, y se designa en efecto como una lengua aparte. Se trata de una forma de protofrancés que recibe el nombre de romana lingua o román. No obstante, en los Cartularios de Valpuesta, hay un texto anterior que data del año 804, y está escrito en un latín muy romanizado.

La evolución del latín vulgar hacia las lenguas románicas se fecha, grosso modo, de la siguiente manera:

  1. Entre el 200 a. C. y el 400 aproximadamente: diferentes formas de latín vulgar.
  2. Entre el 500 y 600: estas formas comienzan a distinguirse entre sí.
  3. A partir del 800: se reconoce la existencia de las lenguas romances

Origen y evolución de las lenguas romances

El proto-romance intuible a partir de la comparación lingüística de las lenguas romances difiere notablemente del latín literario clásico en su pronunciación, vocabulario y gramática. Existen diversas teorías sobre el origen de las lenguas romances:

Teorías sobre el origen y evolución de las lenguas romances

Del latín clásico al latín vulgar

En la antigua Roma se presentaba diglosia: el latín de los textos literarios o sermo urbanus (o ‘discurso urbano’, es decir, refinado) se encontraba estancado por la gramática (como ya lo estaba el sánscrito en la misma época en India). Por lo tanto la lengua cotidiana no era el latín clásico sino una forma distinta aunque cercana, en un proceso de desarrollo más libre, el sermo plebeius (‘discurso plebeyo’). El sermo plebeius era la lengua cotidiana del pueblo llano, los comerciantes y los soldados y podemos identificarlo ampliamente con el latín vulgar, que nos es conocido sobre todo por citas indirectas y críticas pronunciadas por los hablantes de un latín literario, así como por numerosas inscripciones, registros, cuentas y otros textos corrientes, y por la evidencia deducible a partir de las lenguas románicas.

Primeras evidencias

Un testimonio importante del latín popular es el Satyricon de Petronio, una especie de “novela” escrita probablemente en el primer siglo de nuestra era que fue pasando por los entornos marginales de la sociedad romana. En ella, los personajes se expresan —según su categoría social— en una lengua más o menos próxima al arquetipo clásico.

Otra fuente importante de diglosia es el Appendix Probi,[11] una especie de compilación de "errores" frecuentes, recopilados por Marco Valerio Probo, que data del siglo III de nuestra era. Son estas formas, y no sus equivalentes en latín clásico, las que se encuentran en el origen de las palabras utilizadas en las lenguas romances.

Las “faltas” citadas por Probo siguen el modelo A non B, ‘[diga] A, no B’: por ejemplo, la corrección PASSIM NON PASSI (passim, no passi) o NVMQVAM NON NVMQVA ("numquam, no numqua"), que le dice al lector que la palabra se debe escribir con una -M al final, y que deja adivinar que esa -M final ya no se pronunciaba.

Algunas evidencias de construcciones de tipo romance en inscripciones latines populares son muy tempranas (muchas inscripciones en la Pompeya del 79 d. C.). Algunos autores han sostenido que las lenguas romances no proceden de la evolución usual del latín clásico, sino que estas podrían venir de versiones criollas de dicha lengua. Existen diversos argumentos:[12][13]

La criollización del latín pudo compartir rasgos con la formación de otras lenguas criollas aparte del francés, el portugués, el holandés y el español. En los estadios iniciales, cuando había escasez de hablantes de la lengua colonizadora, las lenguas romances pudieron haberse propiciado en entornos multiétnicos, por el surgimiento de pidgins entre personas que hablaban lenguas diferentes bajo la misma administración. Sólo a medida que el número de hablantes de latín aumentaba, el criollo latinizado se "relatinizaba" pero sin llegar a ser el latín clásico literario. La situación pudo haber sido diglósica, por lo que a pesar de que el uso de las formas arromanzadas de latín pudieron ser tempranas, la escritura lo reflejaba en pequeña medida, de la misma manera que las variedades criollas fueron ampliamente ignoradas hasta la independencia de las antiguas colonias.

Algunos de los principales cambios fonéticos registrados tanto en el Appéndix Probi como en otras inscripciones son:

Características lingüísticas comunes

Aunque las lenguas romances representan evoluciones divergentes del latín, sus rasgos comunes de hecho se deben prácticamente siempre al resultado de retener algún aspecto lingüístico que ya estaba en latín, y en muchos menos casos al efecto de la influencia común de otra lengua sobre varias lenguas románicas. Las características principales presentes en todas las lenguas románicas son las siguientes:

Procesos fonológicos

Hasta llegar a la actual situación, las lenguas romances se vieron sometidos a diversos procesos fonológicos que incidieron en el supuesto continuum linguístico en forma diversa:

Sonorización de las oclusivas

División tradicional entre lenguas románicas orientales y occidentales.

El rasgo más característico que divide a la Romania es el de la sonorización de las oclusivas. Se piensa que este fenómeno es consecuencia del grupo céltico que predominaría en toda la Romania occidental antes de ser latinizado, pues es conocido que estas lenguas desconocieron o restringieron en gran medida el uso de las oclusivas sordas. Es por ello, que tienden a sonorizarse aquellas en la Romania occidental hasta la línea Spezia-Rimini, según grafías que datan del siglo II.[14]

Véase así:

En menor medida, este fenómeno es observable en las fricativas: PROFECTU > proveito (pt), provecho (es); TRIFŌLIU(M) > trébol (es), trevo (pt), trifoi (ro), trifoglio (it), trèfle (fr). También se puede reconocer esta tendencia en la pérdida de las consonantes oclusivas sordas agrupadas en la Romania occidental con diferentes soluciones fonéticas, así en los grupos -CT-, -PS-, P': CAPTIVU(M) > cautivo (es, pt); RAPTĀRE > roubar (gl), robar (es); RAPĬDUS > raudo (es); ABSENTE(M) > ausente (es); CAPSA > caixa, (ca, pt); NŌCTE(M) > noite (gl, pt); LACTE(M) > leite (pt); FACTU(M) > feito (pt), hecho (es), fet (ca); DIRECTU(M) > dereito (gl); IACTU(M) > jeito (pt), etc.

Los dobles oclusivas se convirtieron en simples: -PP-, -TT-, -CC-, -BB-, -DD-, -GG- > -p-, -t-, -c-, -b-, -d-, -g- en la mayoría de los idiomas. En la ortografía francesa las consonantes dobles son meramente etimológicas, a excepción de -LL- después de "i".

Palatalización

La palatalización fue uno de los procesos más importantes que afectaron a las consonantes el latín vulgar, fenómeno que las lenguas romances heredarán dando lugar a una gran diversidad de soluciones en toda la Romania. Es por tal razón, que la mayoría de lenguas romances presentan palatalización de los fonemas latinos /k,g/ ante vocal palatal y de las secuencias /diV-,-niV-,-tia,-tio/ (donde V denota cualquier vocal). Se aprecia, sin embargo, una importante división entre las lenguas romances occidentales, con /ts/ resultantes de la palatalización de /k/, y los restantes lenguas italorromances y balcorrumanas que llegan a la solución /tʃ/. A menudo se sugiere que los /tʃ/ fue el resultado de una previa solución precedente, esto explicaría la relativa uniformidad en todos los idiomas en una primera fase, con /tʃ > /ts/, para dar paso posteriormente a gran variedad de soluciones en todas las las lenguas romances occidentales atendida la enorme inestabilidad del fónema /ts/. Prueba de ello es el hecho de que el italiano tiene dos /ttʃ/ y /tts/ como resultados de palatalización en diferentes situaciones, mientras que el resto de las lenguas derivadas del romance occidental tienen solo /(t)ts/. También se suele señalar como algunas variantes del mozárabe, en el sur de España, adoptaron la solución /tʃ/ a pesar de estar en la zona de "Romance occidental" y geográficamente desconectado de las áreas restantes donde se llega a la solución /tʃ/, lo que sugiere que las lenguas mozárabes por su carácter períférico conservaron la común solución precedente, donde el cambio /tʃ/> /ts/ todavía no se había alcanzado. En otras zonas periféricas como los dialectos del Norte de Francia tales como el dialecto normando o el de la Picardía, también presentaron la solución /tʃ/, pero esto puede ser consecuencia de un desarrollo secundario. También debe tenerse en cuenta que /ts, dz, dʒ/ con el tiempo se convirtieron en /s, z, ʒ/ en la mayoría de las lenguas romances occidentales. Así, la expresión latina CÆLUM, que se pronunciaba originalmente [ˈkai̯lum] con una inicial /k/, se convirtió en italiano celo [tʃɛlo], rumano cer[tʃer], castellano cielo [θjelo]/[sjelo], francés ciel [sjɛl], catalán cel [sɛɫ] y portugués céu [sɛw]. El efecto de la palatalización, sin embargo, no siempre ha trascendido a los sistemas de escritura, y así en muchas de las lenguas románicas, donde las letras C y G tienen la pronunciación original /k/ y /ɡ/, modifican su pronunciación en latín tardío y delante de vocal palatal Æ, E, I. Así los fonemas /k, g/ dieron en francés portugués, francés, catalán y occitano /s, ʒ/ y en italiano y rumano /tʃ, dʒ/. Además, en español, el catalán, el occitano y el portugués de Brasil, el uso de <u> para indicar la pronunciación antes <e, i> significa que también es necesaria una ortografía diferente para señalar los sonidos semiconsonánticos /ɡw, kw/ (español <cu, gü>, el catalán, el occitano y el portugués <gü, qü>). Esto produce una serie de alteraciones ortográficas en los verbos cuya pronunciación es totalmente regular pero cuya expresión escrita diverge de la regla general.

Algunos ejemplos de este proceso son los siguientes:

Velarización

Kurt Baldinger, Tovar y otros autores aprecian un fenómeno común a gran parte de la Romania Occidental cual es el de la velarización de los sonidos nasales y laterales consecuencia de un estrato previo prerromano que se extendería por toda la costa cantábrica hasta la aún hoy no romanizada área vasca, siguiendo por todo el Sur de Francia hasta el Norte de Italia. Este rasgo se manifestaría en la pérdida de las nasales y laterales intervocálicas, pero también en la vocalización de las codas laterales en el occitano o en el vocalismo nasal en el portugués y el francés. Gamillscheg ha destacado como en el área gallego-portuguesa de una parte y en el área vasco- gascona de otra ha tenido lugar una nasalización progresiva, en oposición a la nasalización sólo regresiva que se da en el resto de la galorromania, pues junto al fenómeno de la -n- caediza, se postula también el del vocalismo nasal y la nasalización de muchas de las soluciones finales lat. multum > port. ant. muyn, ast. > mucho. Como señala Baldinger, que no es sólo el hecho de la conocida pérdida de la -n- intervocálica lat. corona > port. coroa, lat. planum > port. chão, lat. honore > como préstamo en vasco oore; lat. canale > gasc. càu) lo que las dos separadas áreas tienen en común sino el tipo de nasalización. El hecho de que los dialectos centrales de Asturias y Cantabría, no se presente este fenómeno según Gamillscheg indican que la imposición del español ha eliminado en Cantabria y en Asturias una tendencia que se acusa a oeste y al este. En tal sentido, se conservaría como reliquia de este fenómeno en Asturias el sistema de artículos indeterminados en el dialecto de Sobrescobio 'uo', 'ua', 'uos', 'uas', la pérdida de todo rastro de nasalidad en determinadas expresiones nominem > nome, hominem > home, luminem > lume o determinados topónimos citados por Tovar: Ongayo > Aunigainum, Bedoya > Bedunia.

Codas finales

La pérdida del sistema de casos afectó notablemente al consonantismo final que tiende a debilitarse. Junto a la tendencia a eliminar las consonantes finales en latín vulgar, se aprecia una tendencia a la pérdida de grupos enteros (apócope) o la adición de una vocal después de la última consonante para reforzar su sonido (epéntesis). En el dominio Italo -Romance Romance y oriental. Con el tiempo todas las consonantes finales decaen o se ven reforzadas por una epéntesis vocálica, excepto en formas monosilábicas (por ejemplo, las preposiciones 'con', 'por', etc.) El italiano moderno todavía apenas tiene palabras con consonante final, aunque en rumano parecen haber resurgido debido a la pérdida posterior de la vocal final /u/. Por ejemplo, AMAS " amas "> ame > ami; amant > aman > amano. En italiano el sistema de formación plural, con la conocida pérdida de la 's' final no se produjo hasta el siglo VII u VIII dC, después de un largo de un período. Se cree que la consonante 's' se palatizó en 'j' en lugar de simplemente desaparecer: 'nos' > noj > ' noi' "nosotros", 'ses' > 'sej' > 'sei' "eres"; cras > craj > crai "mañana" (sur de Italia). En las sílabas átonas, los diptongos resultantes se simplificaron: amicas > 'amikai' > 'amiche', donde el término latino 'amicae' nominativo plural dio lugar a 'amito' en lugar de amiche > amici. Por su parte las lenguas romances centro y occidentales finalmente recuperaron un gran número de consonantes finales a través de la pérdida general de la final /e/ y /o/, por ejemplo, llet "leche" catalán < lactem, foc "fuego" < focum, peix " pescado " < piscem. En francés, la mayoría de estas consonantes finales secundarios se perdieron, pero las consonantes finales terciaria más tarde surgirán como consecuencia de la pérdida de la 'ə'.

Reducción y estabilización del vocalismo tónico

El vocalismo tónico se reduce a cuatro grados apertura, abierta, cerrada, semicerrada y cerrada y tres grados de localización, anterior, central y posterior. Este sistema dará lugar al típico vocalismo de siete unidades tónicas, /i u; e o; ε ɔ; a/ que en castellano se simplificará en cinco al sustituir las vocales semiabiertas ɛ por el diptongo 'ie' y la semiabierta ɔ por el diptongo 'ue'. Algunos autores postulan cinco grados de apertura (al considerar también las vocales /ɪ ʊ/ como fonemas), a partir de un sistema basado en la cantidad vocálica (en posición átona este sistema se pudo reducir aún más a sólo 3 grados de abertura, reducción que el español aplicó también a las vocales tónicas).

La evolución de las vocales se compara en el siguiente cuadro:

Evolución de las vocales tónicas
Latín clásico Ī Ĭ Ē Œ Ĕ Æ Ā Ă Ŏ AU Ō Ŭ Ū
Protorromance Occidental *i *e *a *au *o *u
Oriental *i *e *a *o *u
Iberorromance español i ie̯ ä we̯ u
leonés i e / ei je ä we / wo / wa, u ou / o, u o u
mirandés[15] i iɛ, i, e̯ ä wɔ, u o̯u u
portugués i e/ei ɛ ɑ ɔ oi o u
gallego i e/æi ɛ ä ɔ ou o u
Occitanorromance catalán i e ɛ ä ɔ o u
occitano[16] i e ɛ/iɛ ä ɔ/wɛ/(u)œ au o y
Galorromance francés antiguo[17] i oi ie a/e we eu u
francés i wa ie a/e œ ø y
Galoitaliano piamontés
turinés
i ɛi e a œ u y
lombardo i e/i e a/e œ ø y
Italorromance italiano
estándar
i e iɛ/ɛ a wɔ/ɔ o u
siciliano i ɛ a ɔ u
Retorromance romanche i/ɛ ai/e *ɛa >ia a/au *uɔ >o/œ o u
ladino i ai/ei ia/iɛ a/e (u)ɔ/u(o) o u
friulano i e ia/iɛ a wo o u
Balcorromance rumano[18] i e̞/ä ie ä/ə u
sardo i ä u

Debilitamiento del vocalismo átono

El vocalismo átono tiende a debilitarse, desapareciendo en algunos casos, como la e y o átonas en francés y catalán, y a reducirse a tres archifónemas portugués y en menor medida castellano.

Transformación del sistema morfosintáctico

Las lenguas romances se caracterizan por una reducción de la declinación (gramática) tanto en número de casos como de paradigmas diferentes. Presumiblemente, esto se produjo por algunos cambios fonéticos que afectaron a las consonantes finales y también como resultado de la analogía morfológica.

La única lengua románica moderna que posee marcas de caso en el sustantivo es el rumano que retiene tres casos diferentes, cuando el latín tenía cinco casos básicos (o seis si se cuenta, el vocativo que era bastante defectivo, marginalmente también había restos de locativo, sólo aplicable a lugares Rōmae 'en Roma' y domī 'en casa'). De las lenguas románicas testimoniadas más antiguamente sólo el antiguo occitano y algunas variedades de romanche tenían también caso, pero las variedades modernas ya no tienen oposición de caso. Igualmente de los tres géneros del latín clásico, la mayoría de lenguas sólo conserva dos en el sustantivo (algunas en el pronombre y los artículos todavía retienen el género neutro). El número gramatical se ha conservado sin modificaciones importantes, existiendo singular y plural en todas las lenguas.

La flexión verbal retuvo en un grado mucho mayor la variedad de categorías y formas diferenciadas de latín clásico. Aunque las formas sintéticas de voz pasiva se perdieron completamente en todas las lenguas, siendo substituidas por construcciones analíticas. Una suerte similar corrieron gran parte de las formas de perfecto que fueron substituidas por construcciones analíticas.

Sistema nominal

La caída de la /m/ final, consonante que se la encuentra a menudo en la flexión, crea entonces una ambigüedad: Romam se pronuncia como Roma, por lo que no se puede saber si el término está en nominativo, acusativo o ablativo. Para evitar tal ambigüedad, las lenguas románicas tienen que utilizar preposiciones. Antes de decir Roma sum por ‘yo estoy en Roma’ o Roma(m) eo por ‘yo voy a Roma’, hubo que expresar esas dos frases por sum in Roma y eo ad Roma. En este aspecto, conviene recordar que si ya —en latín clásico, desde la época imperial— la /m/ al final de palabra se omitía, no se podía confundir Roma sum con Roma(m) eo: en el ablativo (Roma sum), la /a/ final era larga; en cambio era breve en el acusativo: en el primero se pronunciaba /rōmā/, y en el segundo /rōmă/. El latín vulgar, no obstante, no utilizaba más el sistema de cantidades vocálicas: ambas formas son un tanto ambiguas.

En un mismo movimiento, los adverbios y las preposiciones simples son a veces reforzadas: ante, ‘antes’, ya no basta; hay que poner ab + ante en vulgar para explicar el francés avant, el español antes y el occitano avans, o bien in ante para el rumano o el asturleonés înainte y enantes respectivamente, etcétera.; igualmente avec proviene de apud + hoc, dans de de intus, etc.

El caso límite parece ser alcanzado con el francés aujourd'hui, noción que se decía simplemente hodie en latín clásico. El término francés se analiza en à + le + jour + de + hui, donde hui viene de hodiē (que se lo encuentra en el español “hoy”, en el occitano uèi, en el italiano oggi, en el asturleonés güei, en el romanche hoz o en el valón oûy). El compuesto aglutinado resultante es, en consecuencia, redundante, ya que significa, término a término: ‘en el día de hoy’ (en francés au jour d’aujourd’hui).

Ciertas lenguas conservadoras, entretanto, han mantenido adverbios y preposiciones simples: el español “con” y el rumano cu vienen de cum, igualmente que en español o în rumano son heredados de in. Se ve también este fenómeno con los términos simples heredados de hodiē.

De lengua flexional a la sintaxis ágil (el orden de los términos no cuentan enormemente para el sentido sino principalmente para el estilo y el énfasis), el latín vulgar llegó a ser un conjunto de lenguas, que utilizaban muchas preposiciones, en las cuales el orden de los términos es fijo: si en latín es posible decir Petrus Paulum amat o amat Petrus Paulum o Paulum Petrus amat o aun amat Paulum Petrus para querer decir que 'Pedro ama a Pablo', esto no es posible en las lenguas románicas, que han abandonado más o menos rápidamente las declinaciones; así, en español “Pedro ama a Pablo” y “Pablo ama a Pedro” tienen un sentido opuesto, sólo el orden de los términos indican quién es sujeto y quién es objeto.

Cuando las lenguas románicas mantuvieron un sistema de declinaciones, éste se ha simplificado y se limita a aquellos casos (con excepción del rumano): lo que ocurre en antiguo francés y en antiguo provenzal, que no poseen más que dos, el caso sujeto (heredado del nominativo) y el caso objeto (proveniente del acusativo), para todo lo que no sea sujeto. En francés, casi siempre, el caso sujeto desapareció; los nombres actuales heredados del francés antiguo son entonces todos del antiguo caso objeto y, por lo tanto, de antiguos acusativos; se lo puede constatar con un simple ejemplo:

Latín clásico Francés antiguo Francés
singular plural singular plural singular plural
nominativo murus muri caso sujeto murs mur
acusativo murum muros caso objeto mur murs mur murs

El rumano, sin embargo, conserva un sistema flexional que funge con tres casos sincréticos: “caso directo” (nominativo + acusativo), “caso oblicuo” (genitivo + dativo) y “vocativo”. Estos casos se distinguen principalmente cuando el nombre está marcado por el artículo definido. En caso contrario, tienen tendencia a ser confundidos.

Otros puntos merecen ser señalados:

Primero, excluyendo el rumano y el asturleonés (que lo mantiene para sustancias incontables, como agua y fueya [‘hojarasca’]), los tres géneros, masculino, femenino y neutro, son reducidos a dos por la eliminación del neutro. Así, el término latino folia —nominativo y acusativo neutro plural de folium, ‘hoja’— es reinterpretado como un femenino. Es el caso, por ejemplo, en español, donde se vuelve hoja, más también en el francés feuille, en el italiano foglia, el romanche föglia, el valón fouye, el portugués folha, el catalán fulla, el occitano fuèlha, etc. (todos términos femeninos).

Además, las lenguas románicas desarrollaron un sistema de artículos determinados, desconocidos en latín clásico. Así, en español, “el” y “la” provienen respectivamente de los pronombres y adjetivos demostrativos ille e illa (más un neutro “lo” < illud); igualmente en italiano para il y la (así como lo < illum), en francés para le y la de los demostrativos illum e illa respectivamente, etc. El rumano se distingue por ser la única lengua románica en la cual el artículo va postpuesto: om (‘hombre’), om-ul (‘el hombre’). Los artículos indeterminados, por su parte, provienen simplemente del numeral unus, una (y unum en el neutro), que, en latín, habrían podido servir con este uso.

Finalmente, se revisa el sistema del adjetivo: mientras que los grados de intensidad eran marcados por sufijos, las lenguas románicas no se servían más que de un adverbio delante del adjetivo simple, ya sea magis (que devino en “más” en español, mai en occitano y en rumano, mais en portugués, més en catalán, etc.) ya sea plus (più en italiano, plus en francés, pus en valón, plu en romanche, etc.). Así, para decir “más grande” (comparativo de superioridad) en latín clásico era suficiente grandior. En español hace falta “más grande”, en italiano più grande, etc. Igualmente, el superlativo “el más grande” se decía grandíssimus en latín clásico, pero “el más grande” e il più grande en esas mismas lenguas.

Sistema verbal

Las conjugaciones latinas se modificaron profundamente, principalmente por la creación de tiempos compuestos: así nuestro “he cantado”, el francés j'ai chanté, el occitano ai cantat o el catalán he cantat vienen de un habeo cantátu(m) vulgar, que no existe en latín clásico. El uso de verbos auxiliares “ser”/“estar” y “haber”/“tener”, es notable: el latín ya usaba “ser” en su conjugación, pero no de manera tan sistemática como en las lenguas románicas, que han generalizado su uso para crear un juego completo de formas compuestas respondiendo a las formas simples. Generalmente las formas compuestas marcan el aspecto finalizado de la acción.

Un modo nuevo aparece, el condicional (atestiguado por primera vez en una lengua románica en la Secuencia de Santa Eulalia, construido a partir del infinitivo (a veces modificado) seguido de las desinencias del imperfecto: vivir + -ía genera “viviría” en español, asturleonés, gallego y portugués, así “vivrais” en francés, “viuriá” en occitano, “viuria” en catalán. A notar algunas de las modificaciones de la raíz: “haber + ía” > “habría” y no “*habería” o devoir + ais > devrais y no *devoirais. De igual manera, el futuro clásico es abandonado por una formación comparable a la del condicional, es decir, el infinitivo seguido del verbo haber (o precedido, como en el caso sardo): así cantare habeo (‘yo he de cantar’) da “cantaré” en español y catalán, cantarai en occitano, cantarei en gallego, leonés y portugués, je chanterai en francés, etc.

La forma pasiva se elimina a favor de un sistema compuesto que ya existía en latín (cantátur, ‘es cantado’, en latín clásico se convierte en est cantatus, que en latín clásico significa ‘ha sido cantado’). Finalmente, algunas conjugaciones irregulares (como la volle, en francés "vouloir") son rectificadas, aunque muchas mantienen su carácter irregular en las lenguas románicas, y se dejan de usar los verbos deponentes

Lenguas de la familia y clasificación interna

Clasificación de las lenguas romances de acuerdo con Koryakov Y.B.[19]

Ante todo, conviene aclarar que hasta el momento no existe una clasificación unificada y científica respecto a los grupos y subgrupos de las variedades lingüísticas románicas, universalmente aceptada. Sin embargo, tradicionalmente se han usado clasificación en que se agrupan a las lenguas según áreas geográficas, teniendo en cuenta también rasgos distintivos fonéticos y gramáticos. De acuerdo con estos criterios, se considera lenguas románicas orientales aquellas que forman el plural mediante vocales (generalmente -i o -e) y no sonorizan las oclusivas sordas intervocálicas /p, t, k/ de origen latino; mientras que pertenecen a la Romania Occidental aquellas variedades que sonorizan /p, t, k/ intervocálicas o forman el plural con -s. Entre estas dos ramas formarían un grupo de transición los dialectos centrales y meridionales de Italia, incluyendo también el italiano estándar.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que, al referirse a una «lengua románica», en ésta se puede a su vez comprender varios dialectos (por ejemplo las lenguas retorrománicas tradicionalmente se las considera una sola lengua con tres dialectos principales, aunque la inteligibilidad entre ellas es difícil). Los problemas en la clasificación se deben a que el modelo de árbol (Stammbaumtheorie) no es adecuado para describir la diferenciación de una familia lingüística en presencia de contacto lingüístico, como señaló Johannes Schmidt al proponer su "teoría de ondas" (Wellentheorie). Además, debe tenerse presente que las variedades románicas forman un continuo dialectal cuyas diferencias mutuas son en ocasiones mínimas, llegando a ser inteligibles entre sí en la mayoría de casos (más de manera escrita que de manera oral, aunque fácilmente inteligibles).

La clasificación interna exacta es uno de los problemas más complicados dentro de cualquier familia lingüística. Fuera de los grupos de primer nivel de variedades lingüísticamente muy estrechamente emparentadas resulta difícil establecer un árbol cladístico ya que las lenguas en su desarrollo histórico se influyen mútuamente y el modelo de árbol filogenético no resulta adecuado para representar la diferenciación lingüística de un conjunto de lenguas en contacto. Una enumeración de los grupos que muy probablemente constituyen unidades filogenéticas válidas es la siguiente:

  1. Lenguas iberorrománicas (gallego-portugués, asturiano-leonés, castellano o español, aragonés, catalán -considerada también como occitanorromances- y mozárabes)
  2. Lenguas galorrománicas (francés y franco-provenzal)
  3. Lenguas retorrománicas (romanche, friulano y ladino)
  4. Lenguas occitanorromances (catalán -considerada también como iberorrománica- y occitano-gascón -aranés, en el Valle de Arán, en el Pirinero español-)
  5. Lenguas galoitalianas (ligur, piamontés, lombardo, emiliano-romañolo y véneto).
  6. Lenguas italorromances (italiano estándar, romanesco, napolitano, siciliano, corso-gallurés)
  7. Lenguas balcorrumanas (rumano estándar, meglenorrumano, istrorrumano)
  8. Lenguas romances insulares (sardo, antiguo corso)
  9. Otras lenguas romances extintas (dálmata, mozárabes)

La relación exacta entre estos grupos es materia de discusión y no existe una única clasificación aceptada, así que diferentes autores basándose en distintos tipos de evidencias y criterios han hecho clasificaciones que agrupan de manera diferente estos grupos. A partir del las similaridades léxicas computadas por el proyecto comparativo ASJP y otras evidencias lingüísticas resulta un árbol diversificación como el siguiente:

Latín

Galorrománico

francés



arpitán





romanche




Italo-rumano

rumano




italiano



siciliano






friulano


Occitano-románico

occitano



catalán





Iberrománico


navarroaragonés



español



asturleonés



galaico-
portugués

gallego



portugués








sardo



Grupo iberorromance

Lenguas iberorromances (amarillo, verde y azul) y occitanoromances (naranja, rojo y morado) en España, Portugal, Francia, Andorra y Cerdeña

Además existe una lengua de la Península Ibérica sobre la que no existe acuerdo sobre cómo clasificarlas:

Ethnologue clasifica a estas dos lenguas juntas como lenguas pirenaico-mozárabes (aunque no parecen existir isoglosas comunes exclusivas a estas dos lenguas). Para otros el aragonés tiene rasgos intermedios entre el iberorromance nuclear y el occitanorromance, aunque no existe consenso filológico en torno a su clasificación.[22]

Grupo occitanorromance

Distribución de las lenguas occitano-románicas: catalán (rojo), gascón-occitano-provenzal (morado).

Estas dos lenguas muy cercanas forman un continuo dialectal transicional entre las lenguas de oil y las iberorrománicas, llamado occitano-románico. Algunas fuentes clasifican ambas entre las lenguas galorrománicas, otras, como Ethnologue, dentro del grupo iberorrománico y, tradicionalmente, el catalán como iberorrománico y el occitano como galorrománico. Cada vez toma más fuerza entre los romanistas el denominado Grupo Románico Pirenaico, grupo puente entre el iberorrománico y el galorrománico, integrado por el occitano, el catalán y el aragonés.

Grupo galorromance

Lenguas romances de Francia: galorromance de oïl (verdoso), galorromance arpitano (azul) y idioma occitano (morado).

Grupo retorromance

Las lenguas retorrománicas son variedades lingüísticas galorrománicas muy cercanas habladas en el sur de Suiza y noreste de Italia (provincia romana de Raetia). Lingüísticamente comparten rasgos con los dialectos occitanos y el catalán.

Grupo galoitaliano

Lenguas de Italia: el grupo galoitaliano se presenta en tonos verdes, los tonos azul morados del centro y sur se conrresponden con algunas el italorromance central, y el siciliano en marrón.

Las lenguas galoitalianas presentan características de transición entre las variedades del centro y sur de Italia y el resto de lenguas romances occidentales. Las lenguas galoitalianas cuentan en total con unos 15 millones de hablantes nativos en el norte de Italia. Si bien ninguna de ellas tiene reconomiento oficial por parte del estado italiano varias de ellas han sido reconocidas y son objeto de leyes de protección por parte de los parlamentos regionales. Las lenguas galoitalianas comúnmente reconocidas son:

Grupo italorromance centromeridional

Las lenguas italianas centromeridionales (italiano, napolitano y siciliano). Son un continuo dialectal desde el centro hacia el sur de la Península Itálica, muchas veces se los menciona sólo como dialectos italianos. Desde el punto de vista lingüístico, forman un grupo de transición entre la Romania Oriental y Occidental (por ejemplo, tienen el plural vocálico, pero a veces también se presentan sonorizaciones de /p, t, k/ intervocálicas).

Grupo sardo

Sardo (sardu o limba sarda, s. XI), hablado en Cerdeña. Es una de las lenguas romances más conservadoras, lo que se puede explicar dado su aislamiento geográfico. Se considera que el grupo sardo constituye la primera rama desgajada del resto de lenguas románcias, ya que todas las demás presentan una evolución vocálica común que no está presente en sardo. Se distinguen varios dialectos sardos:

Las dos últimas variantes lingüísticas tienen muchos aspectos en común respecto a la primera. Lingüístico-históricamente los dialectos sardos serían una transición entre el italiano del sur y las lenguas iberorrománicas. Respecto a sus rasgos fonéticos y gramáticos (sonorización y fricatización de las oclusivas sordas intervocálicas latinas, formación del plural mediante -s, etc.) pertenece a las lenguas romances occidentales, a pesar de que Ethnologue lo clasifica (junto a la variedad italiana de Córcega, el gallurés y el sassarés) dentro de las lenguas románicas del sur. Desde la Edad Media el sardo ha conocido numerosos superestratos, entre los cuales el catalán, el castellano, el ligur y el italiano estándar son los más relevantes.

Español Logudorés Nugorés Campidanés
el, la, los, las su, sa, sos, sas su, sa, sos, sas su, sa, is
agua abba abba acua
cuatro bàttoro bàttoro cuatru
lengua limba limba lingua
placer piaghere piakere praxeri/prajeri(a)
voz boghe boke boxi(a)
(a)donde la x se lee como la j francesa en jamais o je.

Grupo balcorromance

*Lenguas balcorromances
**Lenguas balcorrumanas:      Rumano      Istrorrumano      Meglenorrumano      Arrumano **Dalmático †:      Vegliota †      Ragusano † **Panonio      Panonio †

Las lenguas romances orientales tienen varios rasgos distintivos notorios:

Dialectos rumanos

Rumano (română; atestiguaciones parciales en el s. XII, a. completa en el s. XV): lengua de la antigua provincia romana de Dacia cortada del resto de la llamada Romania. El superestrato eslavo tiene relativamente poca relevancia salvo en el léxico y el rumano se asevera como una lengua bastante conservadora. Se considera que posee cuatro dialectos:

Varios lingüistas rumanos, sin embargo, consideran que las últimas tres variedades son lenguas apartes, ya que el idioma rumano propiamente dicho es sólo el dacorrumano (cf. «español» vs. «castellano, asturleonés, aragonés»).

Idioma dalmático

Lengua dálmata, lengua muerta que se hablaba en algunas ciudades costeras de Dalmacia (costa de la actual Croacia). Tenía dos dialectos conocidos:

El idioma dalmático estaba relacionado con el idioma istrioto, hablado por unos dos mil habitantes del sur de la península de Istria y considerado por la Unesco en serio riesgo de extinción. Otra de las lenguas romanobalcánicas relacionadas al idioma dalmático es el idioma morlaco, una lengua neolatina del interior de la Dalmacia, que se considera extinguida desde el siglo pasado.

Lenguas romances mal testimoniadas

El proceso de romanización ocupó en Europa un área más extensa de la que actualmente ocupan las lenguas romances en Europa, eso se debe a que básicamente en algunos territorios, aun en algunos intensamente romanizados como en norte de África, el latín o romance incipiente fue posteriormente desplazado por lenguas de otros pueblos que se asentaron en la región desplazando a las lenguas romances locales. En la mayor parte de casos las lenguas romances habladas en esas regiones están mal testimoniadas y sólo se conocen indirectamente, básicamente a partir de préstamos a otras lenguas las desplazaron. Entre esas lenguas están:

Lenguas artificiales derivadas

Estas lenguas tratan de retomar elementos latinos (romances) tratando de ser neutrales a todas las lenguas romances actuales e incluso con otras lenguas los ejemplos más comunes son: el esperanto, el ido, interlingua (probablemente el mejor ejemplo de neutralidad en las lenguas romances), etc.

Lenguas criollas

Diversos países europeos tuvieron o tienen territorios en otros continentes: América, África, Asia y Oceanía. En esas comunidades, en algunos casos estas lenguas han dado lugar a nuevos criollos de base latina que se alimentaron de las lenguas originarias de la comunidad que los hablan. Así tenemos:

Comparación léxica

La siguiente tabla presenta algunos ejemplos para comparar la evolución fonética de las palabras en las distintas variedades lingüísticas romances.

Latín (ac.) Aragonés Asturleonés Catalán Francés Gallego Eonaviego Italiano ligur
(genovés)
Mozárabe lombardo
(milanés)
Vèneto jerseyés Portugués provenzal
(Occitano)
Rumano Sardo Español
áltu(m) alto altu alt haut alto alto alto èrto arto alt
volt
alt haut alto[23] aut înalt altu
artu
alto
árbor(em) árbol árbol
árbole
arbre arbre árbore árbol albero èrbo arbo alber albaro bouais árvore arbre arbore
pom[24]
copac[25]
àrbure árbol
ÁURU(M) oro oru
ouru
or or ouro ouro oro öo oro or òro or ouro aur aur òro oro
BRÁCCHIU(M)
BRAT
brácchiu(m)
brazo brazu
braçu
braç bras brazo brazo braccio bràsso braso brasc braço bras braço braç braţ bràtzu brazo
CÆLU(M)
ČĘLU(M)
ciel cielu cel ciel ceo cêlo cielo çê sielo ciel çiel céu ceu cer chelu
celu
cielo
CLÁVE(M) clau llave
chave
clau clef
clé
chave chave chiave ciâve llave
clave
ciav ciave clié chave clau cheie jàe
crae
llave
DÍE(M)
DIURNU(M)
diya
día
día dia
jorn
jour día día giorno giórno día
jorná

zórno
jour dia jorn zi díe día
DÍGITU(M) dido deu dit doigt dedo dido dito dîo deo did
dii
déo dedo det deget pòddighe
dídu
dedo
DÚŌS dos ast: dos
leo: dous(m)
duas(f)
dos (m)
dues (f)
deux dous
dúas
dous
dúas
due doî
dôe
dô(doh)
dos
duu, dò deux dois
duas
dos doi
două
dúos, dúus (m)
dúas (f)
dos
(H)ÓMO
(H)ÓMINE(M)
hombre
home
home home homme home hòme uomo òmmo (h)ome omm òmo houmme homem òme om ómine hombre
LÍBRU(M) libro (
llibro)
llibru
ḷḷibru
llibre livre libro libro
llibro
libro lìbbro libro liber libro livre livro libre carte[26] líberu libro
LŪNA(M) luna (
lluna)
lluna
ḷḷuna
lluna lune lúa lúa
llúa
luna lùnn-a luna luna luna leune lua luna lună lúna luna
MĀNU(M) man man main man mao mano màn mano man man main mão man mână mànu mano
NĬGRU(M) negro prietu
nnigru
negre noir negro negro nero néigro negro negher negro
mòro
nièr preto[27]
negro
negre negru niéddu
nighéddu
negro
NĬVE(M) nieu nneve neu neige neve nève neve néive nieve nev nève
néf
neve nèu nea
zăpadă[28]
níe
níbe
nieve
NŎCTE(M) nueit nueche
nueite
nit nuit noite noite notte néutte noshe nott
nocc
nòte niet noite nuèch noapte note noche
NŎVU(M) nuevo nuevu
nuovu
nuavu
nou nouveau novo novo nuovo nêuvo nuevo noeuv nóvo nouveau novo nouvo nou nou
novu
nuevo
PECTU(M) peito pechu
peitu
pit poitrine peito peito petto pêto pesho pett
pecc
pèto estonma peito piept pétus pecho
QUĪ
QUEM
qui quien qui qui quen quèn chi chi quien chi chi tchi quem quau cine chíe
chíni
quien
SŪCU(M) suco zume
xugu
suc jus zume xugo
zume
succo sûgo sumo
hugo
gius
sugh
sugo jus suco
sumo
suc suc sutzu jugo
zumo
TRĒS tres trés tres trois tres tres tre tréi
træ
trê(treh)
tres
trii
tre
trè três trei tres tres
UNIVERSITĀTE(M) universidat universidá
universidade
universitat université universidade universidá università universcitæ universidá università universidà universidade universidade universitat universitate universidade universidad
ŪNU(M) un ún
unu
un un un un uno ùn un
uno
vun, voeuna un ieune um un unu unu un
uno
VACCA(M) vaca vaca vaca vache vaca vaca mucca[29]
vacca
vàcca vaca vacca armènta
vaca
vaque vaca vaca vacă baca vaca
VÉTULU(M) viello vieyu vell vieux[30] vello veyo vecchio vêgio vieho vegg vècio vyi velho vièlh vechi[31]
bătrân[32]
bètzu[33]
bècciu
viejo

Numerales

Reconstrucción de los numerales del 1 al 10 para varios grupos romances:

GLOSA Ibero-
romance
Occitano-
romance
Galo-
romance
Galo-
italiano
Reto-
romance
Italo-
romance
Balco-
rumano
'1' *un/*una *un/*una *ɶ̃~*ɔ̃/*ynə *yŋ/*yna *uŋ/*una *uno/*una *un/*una
'2' *dos/*duas *dos/*duas *do/*due *dui/*due *dui/*duas *due *doi / *dowə
'3' *tres *tres *treis *trei/*trɛ *treis/*trei *tre *trei
'4' *kwatro *kwatre *katre *kwatr(o) *kwater *kwattro *patru
'5' *ʦinko *sink *sẽk *ʦinkwe *ʧiŋk *ʧiŋkwe *ʦinʦe
'6' *seis *sieis *sis *sei *seis *sei *sæse
'7' *sɛte *sɛt *sɛt *sɛt(e) *sɛt *sɛtte *sæpte
'8' *oito *ueit *uit *øt(o)~ɔt(o) *ɔt *otto *optu
'9' *nɔβe *nɔu *nɶf *nɶv *noʊv *nɔve *nowə
'10' *dɛʦ *dɛʦ *dis *dɛʒ(e) *deʃ *dɛʧi *ʣæʦe

Grados de inteligibilidad mutua entre las lenguas románicas

La siguiente tabla pretende mostrar las medidas de la inteligibilidad mutua entre las lenguas romances actuales, expresándola por el porcentaje de concordancia de los vocablos. La decimoquinta edición de Ethnologue (2005) el punto de referencia lo define por 85 %: los valores superiores a éste, desde el punto de vista de la inteligibilidad mutua, podemos hablar de variedades lingüísticas o dialectos en cuanto a las lenguas comparadas, mientras que los valores inferiores a este porcentaje probablemente ya causarán dificultades en la comprensión de una lengua respecto al hablante de la otra estrechamente emparentada.[34]

% Francés Catalán Italiano Portugués Romanche Rumano Español Sardo
Francés 85 89 75 78 75 75 80
Catalán 85 87 85 76 73 85 75
Italiano 89 87 no hay datos 78 77 85 85
Portugués 75 85 no hay datos 74 72 89 78
Romanche 78 76 78 74 72 74 74
Rumano 75 73 77 72 72 71 74
Español 75 85 85 89 74 71 76
Sardo 80 75 85 78 74 74 76

Otros ejemplos

Véase también

Referencia

Notas

  1. {{{iso3}}}
  2. Maurer Theodoro HenriqueA unidade da Románia Occidental, Universadi de São Paulo, 1951
  3. Harald Weinrich (1958) Phonoligische Studien zur Romanischen Sprageshichte, Münster,
  4. Francisco Gimeno MENÉNDEZ: "Situaciones sociolingüísticas dispares en el proceso de formación de las lenguas romances". En Aemilianense: revista internacional sobre la génesis y los orígenes históricos de las lenguas romances, ISSN 1698-7497, Nº. 1, 2004, págs. 171-223.
  5. B. SCHLIEBEN LANGE: L'Origine des langues romanes - Un cas de créolisation?. En J. M. MEISEL (ed) (1977), Langues en contact - páginas - creoles, Tübingen: G. Narr, págs 81-101.
  6. Stéphane Goyette, 2000, The emergence of Romance Languages from Latin: A case for creolization effects
  7. M. BANNIARD (1995), «Latin tardif et latin merovingien: communication et modèles langagiers», R. E. L., 73
  8. Wright, Roger, Latín tardío y romance temprano en España y la Francia carolingia Madrid: Gredos, D.L. 1989.
  9. R. de Dardel (1996), A la recherche du protoroman, Tübingen, Niemeyer.
  10. Le français ne vient pas du latin, Yves Cortez, Ediciones L'Harmattan, junio 2007,
  11. Appéndix Probi
  12. B. SCHLIEBEN LANGE: L'Origine des langues romanes - Un cas de créolisation?. En J. M. MEISEL (ed) (1977), Langues en contact - páginas - creoles, Tübingen: G. Narr, págs 81-101.
  13. Stéphane Goyette, 2000, The emergence of Romance Languages from Latin: A case for creolization effects
  14. Vid Von Wartburg: La fragmentación lingüística de la Romania Gredos Madrid, 1952
  15. Leite de Vasconcellos, J.Estudios de Phillología Mirandesa, Lisbosa 1900, p. 289
  16. La diptongoación de /*ɔ/ se da especialmente junto a velar.
  17. Para el francés antiguo se ha usado, la transcripción aquí es ortográfica no fonémica.
  18. /e/ > /a/ se da sólo en ciertos contextos junto a consonante labial.
  19. Koryakov Y.B. Atlas of Romance languages. Moscow, 2001.
  20. """ACSUS952005US95ESTUS95G00US95&-format=US-30""" Datos del Censo 2005
  21. Menéndez Pidal, Ramón. «Dialectos leoneses». Revista de filoloxía asturiana (Universidad de Oviedo) (6-7-8). ISSN 1578-9853. Consultado el 23 de enero de 2014.
  22. «Como vemos, el gascón, el catalán y el aragonés forman un puente entre la Galorromania y la Iberrromania, por su posición geográfica, por muchos hechos fonéticos y morfológicos y, sobre todo, por el léxico coincidente en muchos aspectos en estas tres lenguas. Por esto, algunos lingüistas hablan de [...] un grupo especial de lenguas que llaman "grupo pirenaico"» (cons. Alwin Kuhn, El aragonés, idioma pirenaico).
  23. Alto: arcaico outo
  24. Pom: ver también poamă
  25. <Copac: sustrato romance oriental
  26. <Carta
  27. <Appectoratu
  28. Zăpadă: del eslávico
  29. Mucca (italiano): ¿muggire + vacca?
  30. <Vétulus
  31. Vechi (rumano): para objetos (referido al tiempo)
  32. <Veteranus
  33. <Vetustus
  34. Ethnologue, Languages of the World, 15.ª edición, SIL International, 2005.

Universal Declaration of Human Rights (Article 1), page of Omniglot

Fuentes y bibliografía

Enlaces externos

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